El Internet es una red global que brinda opciones de comunicación e información a los usuarios. Está formado por redes interconectadas que comparten un conjunto de protocolos estándar.

Las telecomunicaciones (telecomunicaciones) implican el intercambio de información, como voz, video y datos, utilizando dispositivos electrónicos. Es un término amplio que abarca muchas tecnologías como teléfonos inalámbricos y con cable, fibra óptica, radio, televisión, Internet y otros medios de comunicación transmitida.

¿Deberían regularse de las misma manera los servicios de Internet y servicios de telecomunicaciones?

Estos dos tipos de servicios no son equivalentes y no deberían regularse de la misma forma. Son, en realidad, tecnologías en competencia y podrían sustituirse entre sí. Los usuarios están cambiando sus preferencias en la tecnología en lugar de los servicios y productos asociados.

Un ejemplo son los SMS en comparación con aplicaciones de Internet como WhatsApp, Viber o Snapchat. Los modelos comerciales varían (facturación frente a explotación de datos). La tecnología también es diferente. Hay barreras de entrada únicas, con Internet ampliamente disponible de forma gratuita, pero las telecomunicaciones requieren una suscripción a productos bastante caros. Con respecto a las plataformas de mensajería de Internet, la mayoría están abiertas a cualquier persona, mientras que los servicios de telecomunicaciones tienen una parte justa de exclusividad. Sin embargo, no tener acceso a los servicios SMS o de telecomunicaciones básicas deja a los usuarios sin sustituciones disponibles en el mercado.

 

LOS SERVICIOS DE INTERNET OFRECEN BARRERAS DE ENTRADA BAJAS Y ALTA COMPETENCIA

El término aplicación de Internet tiene una connotación diferente a los servicios de telecomunicaciones. Internet tiene una gran cantidad de opciones y no una escasez. Son servicios y protocolos que tienen la misma función que las telecomunicaciones (VOIP, IM y video bajo demanda, por ejemplo). Sin embargo, la necesidad de regular cada uno es diferente. Actualmente, no se ha presentado ningún buen caso para la concesión de licencias de intervención que apoye la competencia o la diversidad.

Cuando se trata de Internet, cualquiera que pueda conectarse a una red tiene el beneficio de la neutralidad y las opciones abiertas. El tipo de servicio que se vuelve popular depende de las elecciones del consumidor.

No hay limitaciones cuantitativas para el contenido, por lo que aquellos que no pueden obtener un medio de comunicación o tienen creencias impopulares aún pueden encontrar un vehículo de expresión.